Mundo ficciónIniciar sesiónAl fin llegamos a casa, Alexander me conduce en la silla de ruedas y me deja en la sala de estar, Olivia se hinca hacia mí
—Señorita, me da mucho gusto verla— su rostro es mera preocupación y eso hace que el corazón se me derrita. Tomo su mano y esto hace que se sorprenda
—Hola Olivia, gracias por seguir aqu&iacut







