Capítulo 39

Al fin llegamos a casa, Alexander me conduce en la silla de ruedas y me deja en la sala de estar, Olivia se hinca hacia mí 

—Señorita, me da mucho gusto verla— su rostro es mera preocupación y eso hace que el corazón se me derrita. Tomo su mano y esto hace que se sorprenda 

—Hola Olivia, gracias por seguir aqu&iacut

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