Llevamos corriendo casi cerca de una hora, sin hablar, solo de vez en cuando intercambiamos algunas palabras.
—Mejoraste tu condición— me dice mientras trotamos.
—Tuve un buen profesor— guiño un ojo e Ivano sonríe. Hace una señal de que pare.
—Deberíamos ir por un café— dice señalando la cafetería que normalmente visito. Caminamos en dirección al local. Nos adentramos al lugar y hacemos nuestro pedido.
—Nos lo traerán enseguida— le digo y caminamos en busca de una mesa. Encontramos una en la ve