Agarré mis zapatos y bolso y salí detrás de Domenic, yo estaba furiosa, jamás me había sentido de esta manera hasta hoy.
Le lance el bolso en la espalda a Domenic y él se detuvo de inmediato.
— ¿Si soy una peste entonces por qué me aceptaste en tu empresa? ¿O por qué me besas cada que se te da la gana? — Le grite con todas mis fuerzas.
— Eres un cobarde, al menos yo le hago frente a los problemas, pero tú solo me apartas y huyes — Le volví a gritar.
Mi voz estaba quebrada, pero quería seguir gr