C27: LA CURA ERES TÚ.
C27: LA CURA ERES TÚ.
En otra parte de la gala, Arthur se refugió en la penumbra del jardín y frente a él, la mujer del vestido rojo estrujaba su bolso, a su lado, la joven asiática mantenía la vista fija en sus propios pies, entrelazando los dedos con fuerza.
—No me dijiste que era casado —soltó la mujer de rojo, su voz quebrándose en un susurro—. Esa mujer... casi me arranca la piel con la mirada. Y… no me pagan lo suficiente para esto.
La asiática dio un paso al frente, temblando.
—Yo hice m