C118-NO SOY TU PERRA
—¿Perdona?
Ian suspiró, dejando caer las manos a los costados.
Caminó hacia ella con pasos lentos y deliberados y Savanna sintió el calor trepando por su cuello.
Odiaba que su cuerpo reaccionara a él.
Odiaba que después de todo lo que había hecho, todavía pudiera afectarla de esa manera.
—Eres mi esposa —señaló—. La mamá de mi hija. Tu lugar está aquí. Esta es tu casa, Savanna.
Ella apretó las manos a los costados, sintiendo la rabia burbujeando bajo su piel como lava.
—Qué