CAPÍTULO VEINTITRÉS
~Monique~
Helado.
De todos los lugares a los que podría haberme arrastrado —mazmorras, salas de interrogatorio, precipicios—, el helado no estaba en la lista.
Lo miré con los ojos entrecerrados. Una vez. Dos veces. "Estás bromeando".
Levi retrocedió un paso, cerrando la puerta del coche y echándole el seguro con un suave pitido. "¿Te parece que estoy bromeando?"
Entrecerré los ojos. "Pareces un hombre que disfruta de la tortura psicológica".
Una leve sonrisa se dibujó en sus