CAPÍTULO VEINTINUEVE
~Hinata~
—¡Te di un trabajo! —Subí el tono de voz, y mi furia apenas contenida se desbordó—. ¡Solo un maldito trabajo! ¡Drogarla y exponerla como una mentirosa, infiel y zorra ante todos, para que Levi se vea obligado a deshacerse de ella y tú no pudiste! —Prácticamente gritaba—. ¿Para qué sirves, Elara?
Temblaba, sus rodillas raspando el suelo de mármol. —Por favor, perdóname, mi señora. No sé qué pasó. La drogué con éxito y la atraje a la habitación que preparamos. Yo mis