24. Y UNA SEGUNDA VEZ...
Isabella acaba de entregarse a mí y ahora no hay forma en que la pueda dejar ir. No es solo el hecho de las condiciones impuestas por el abuelo, ni que me guste físicamente, sino que no hay forma en que pueda dejar ir el tipo de dulzura que me muestra. Estoy agotado, pero ella lo está mucho más; eso es algo que salta a la vista y me agrada.
Es como haber desempacado y jugado con un nuevo juguete. Terminaste de jugar, pero sigues ansioso por volver a hacerlo. Espero que el esfuerzo que he hecho