C55-ÉL NO PUEDE TENERTE
Los jardines eran un sueño plateado bajo la luna. Las flores nocturnas se abrían despacio, soltando un brillo suave que marcaba el camino y un aroma dulce que emborrachaba los sentidos. Arianne caminaba en silencio, sintiendo una calma que no recordaba haber tenido en semanas.
Y Tristán caminaba a su lado.
No intentaba tocarla ni invadir su espacio; su presencia era constante, pero respetuosa.
—Gracias por venir —dijo él con sencillez—. Sé que la tensión con el Alfa no h