C54- SOLO YO TENGO DERECHO
La música del festival vibraba en el aire, pero para Arianne, el mundo se había quedado en silencio. Tristán se alejó un par de pasos, dándole la espalda con una elegancia que resultaba insultante para el caos que dejaba atrás y, antes de perderse entre la multitud, giró la cabeza y le lanzó una última mirada.
No fue una despedida; fue una promesa de algo más, algo que no sabía si quería o temía. Por eso se quedó inmóvil, sintiendo una calma extraña en el pecho, un al