C25- ¿CÓMO ES QUE NO TIENES NI UN SOLO RASGUÑO?
Arianne se puso de pie de un salto, con los ojos iluminados por la alegría. Corrió hacia Dorian y lo abrazó con fuerza.
—¡Dorian! Lo lograste. Sabía que podías — exclamó, con la voz quebrada por el alivio.
Dorian forzó una sonrisa, pero sus ojos esquivaron la mirada de Arianne. El peso del secreto le quemaba la garganta. Miró de reojo a Axel, que lo observaba desde la sombra con una fijeza incómoda, como si pudiera oler la mentira pegada a su ropa