C126- EL ERROR MÁS GRANDE DE SU VIDA
Los guardias se movieron con rapidez, separando a los dos alfas que seguían gruñendo y forcejeando. Kaelior los observó con una expresión de desaprobación absoluta.
—¿Se puede saber qué pasa aquí?
Maddox se pasó el dorso de la mano por la boca, limpiándose la sangre que manaba de su labio partido. Miró primero a Tristan, luego a Lucelia, y finalmente volvió a enfrentar a Kaelior. Cuando habló, su voz era clara y cortante, sin rastro de arrepentimiento.
—Que