C101-SEDUCCIÓN
Habian pasado varios días desde que Sasha cruzó las puertas de la fortaleza y ahora se sentia como si ya fuera suya, de hecho casi lo era. Tenía habitación propia con vistas al patio de armas, ropa de cuero negro que le marcaba cada curva, y un asiento permanente en la mesa de guerra, justo a la derecha de Ezequiel, el lugar que siempre había pertenecido a la Luna.
Mientras que Lyra, la esposa legítima, se había quedado relegada a un rincón del salón principal, con los brazos cru