Capítulo 60. Jazz para una tormenta.
Aquella noche de inicios de otoño estaba fresca; pero la mente se Seiya ardía, bajo sus manos el volante crujía y conducía sin rumbo, la rabia todavía le golpeaba el pecho y el eco de las palabras de Eliot se repetían como un zumbido. No quería regresar a la casa, no quería verlo, no quería pensar. Solo quería que el ardor en la garganta se apagara con alcohol.
Sacó el teléfono del bolsillo de la chaqueta y buscó el único número que sabía que contestaría a cualquier hora. Recibió una respuesta