Capítulo 200. No soy de madera.
La luz del mediodía primaveral filtraba una calidez suave sobre el interior del taxi que serpenteaba por las autopistas de Tokio en dirección a Denenchōfu. A través de la ventanilla, el paisaje urbano revelaba una mezcla fascinante de modernidad y tradición que resultaba completamente ajena para la vista italiana.
Eliot mantenía a Kaori plácidamente dormida sobre su regazo, acomodándola contra su pecho mientras deslizaba sus dedos por el cabello de la pequeña con absoluta devoción. Nataniel via