Al día siguiente cuando se despierta, la cabeza de James quiere explotar. No recuerda haber bebido tanto para terminar en ese estado.
—Jodido tequila —murmura por lo bajo bostezando.
Con todas sus fuerzas trata de levantarse de la cama y no morir en el intento, pero la punzada en su cabeza lo deja quieta. Vaya, que sí que se había excedido la noche anterior. Rebusca en su cama y halla su móvil donde consigue diez llamadas perdidas de Estefanía, tres de Lorena y cuatro de María Pierlucci.