No puedo dejar de pensar en ella, por más que intento olvidar lo que sucedió entre nosotros, los recuerdos parecen aferrarse como un par de garras filosas y multiplicarse dentro de mi memoria. Incluso, puedo percibir su olor en todo mi cuerpo y, escuchar como si se tratara de una grabación, cada uno de los gemidos que salieron de su dulce boca, mientras me hundía en su interior y la devoraba con ferocidad y ansias locas.
¿Por qué no puedo sacarla de mi cabeza?
―¿Dónde estás, Cynthia? ¿Por qué