Dayana observaba cómo dormía su pequeño Rui, aún no daba crédito lo rápido que se había pasado el tiempo.
Parecía ayer cuando era una joven intrépida que quería comerse el mundo en un solo bocado, parecía ayer cuando, junto a su mejor amiga, hacían planes para un futuro brillante y grandioso.
Su presente no era tan glorioso como el que ella había vislumbrado en el pasado, su futuro cambió el día en que se dio cuenta del retraso en su periodo, cambió el día en que dos líneas rosas aparecieron en