- Anya, nunca, nunca creas que estás sola, no importa lo que pienses, yo siempre estaré ahí… -dijo Theo con palabras que sonaban muy sinceras, pero que ella no sabía cómo responder.
Anya no dijo nada, solo se quedó callada con la voz de su madre sonando por su cabeza. Theo miró a aquella afligida mujer y sintió una fuerte punzada en el estómago.
No cabía duda de que había sido muy cómodo para él, tratar de terminar todo desde lejos. Él realmente se sentía avergonzado por su comportamiento en eso