—Hablaremos más tarde, estaré cuidándote —me sonríe Calim y se retira con cuidado.
Se notaba que no confiaba en nadie. Me volteo y la madre loba me abraza como si no me hubiese visto en todo el día.
—Creí que no bajarías, sería un mal paso para que todos te conozcan. —me dice en el oído y luego se separa de mí.
—¿Me conozcan? ¿Cómo así?
—Ellos aún no saben que eres alfa y debemos presentarte como tal.
—¿Ahora? ¿En medio de un funeral?
—Muchos han estado preguntando al consejo que quién l