Una vez que son libres, les pido a uno de los guardias que llamen al rey para que nos espere en el salón real. Una vez que me hacen caso, me dirijo con mi grupo en camino para esperar al rey en su sala real.
—¿Y ahora cuál es el plan? Porque después de nuestra desaparición no creo que podamos convencerlos —dice Debon detrás de mí.
—Con amenazas todo es posible —contesto muy obvio.
Me detengo de repente haciendo que ellos choquen con mi cuerpo y me giro para verlos.
—¿Hay alguna manera de salir