—De acuerdo —lo acepto.
La discusión acaba porque he dejado de insistir y nos adentramos a la casa. Todos mis hijos rodeaban a Ryder y los estaban consolando, no sé si deba hacer algo… al carajo, no soy como los otros alfas, que dejan a sus hijos por su cuenta.
—Lo siento mucho Ryder —le pido acercándome y el resto de mis hijos me hacen espacio.
Poso una mano en la espalda de Ryder para acariciarlo y me la aparta con mucho enojo.
—Me das tanta presión que a veces no quiero ser tu hij