—De acuerdo, hoy vuelvo al castillo —decido—, reúne a toda la manada —le digo a Atlas y él asiente, pero antes de que se vaya, Ross lo detiene y me mira.
—¡¿Estás loca?!
—¿Por qué?
—Vas a seguir viviendo conmigo, por tu seguridad.
Atlas se ríe llamando su atención.
—No están casados, y además, ella tiene una manada que atender, no lo puede hacer desde tu territorio.
Atlas se suelta de Ross y se transforma dejando sus maletas en suelo, luego se va por el bosque mientras aúlla el encuentr