Capítulo 14

Le doy media sonrisa y salgo de la cocina para ir al patio del castillo, encontrándome a Calim entrenando con un maniquí.

—Hey —lo saludo.

—¿Viniste a aprender?

—Me vendría bien, lo que aprenda vale por dos —sostengo mi vientre.

Tengo que enseñarle muchas cosas a él o a ella antes de nacer, los hombres lobos somos educados en el vientre y aunque no nacemos hablando, pero si adoptamos las costumbres.

—¿Ya has pensado el algún nombre? —me pregunta al detenerse.

Me mira y se seca un poco el
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