Doy vueltas en la cocina con el celular en la oreja mientras busco algo para desayunar.
—¿Estas segura?—pregunta Fabrizio detrás de la línea.
—No… —Suspira con pesadez.
—¿Cómo pretendes hacerlo si no estás segura?
—Esos chicos me necesitan—le he contado todo, es fácil hacerlo, me escucha y eso es una de las cosas que me encanta de Fabrizio, me gusta hablar con él de todo.
—Diana, estoy frente a mi computadora, el tipo está sobrepasando el precio de esos apartamentos, es demasiado caro compr