Separo nuestro contacto, miro hacia al piso mientras Arturo, no deja de apretarme contra su cuerpo.
—Deberías irte—tomo el valor de levantar la cabeza y ver de nuevo a sus ojos, me aprieta más a el
—Un minuto más—se encorva para matar su rostro en mi clavícula y aspira, lo que hace que mi cuerpo reaccione ante eso.
—No, no deberíamos—tartamudeo porque no tengo control de nada en este momento, se aparta sin soltarme, se acerca de nuevo y rosa mis labios con los suyos, queriendo besarme de nuevo,