Terminamos de limpiar a las onde de la noche, no tenía idea de que celebrar a el cumpleaños de un anciano fuese tan agotador.
Mis baterías estaban al cien por ciento y hoy estoy por debajo del uno. Cuando al fin son las seis de la mañana, Luce me lleva a casa, subimos a su auto, admiro que tenga tantas energías.
—Tienen mucha energía —me deslizo en el asiento como chocolate derretido—Como mínimo están entre los cien y doscientos años—sonríe ante mi absurdo comentario, esta fresca como una lech