—N-No.. se de que hablas..
—¡¡Ya deja de hacerte la mosquita muerta!!. —grité cabreada. —¡A este imbécil jamás se le ocurrirá una broma que pudo dejarme sin empleo!. —sus ojos observan el taser que cargo conmigo y se asusta más, al ver las chispas cuando presiono el botón. —Solo una mujerzuela llena de envidia es capaz de hacerme algo como enviarme a dos impostores.
—¡Estas loca! —me grita. —¡Llamaré a la policía!.
Al ver que toma el teléfono me lanzo sobre ella y la tomo del cabello haciénd