La tranquilidad volvía a reinar en la mansión Mavrogenis. Era el último día que la familia de Elena permanecería en la ciudad y, tras diez días de discusiones constantes, aquella jornada se vivía con un alivio casi festivo.
—Deberíamos salir a cenar —propuso Melisa —. Después de todo, no volveremos pronto.
—Me parece una excelente idea —aprobó Georgios.
—Haré la reserva —dijo Elena con una sonrisa. Al día siguiente, por fin, la casa volvería a quedar en silencio.
Esa misma noche, Xander Chri