La villa se encontraba Iluminada tenuemente por luces que escapaban por algunas ventanas.
Silenciosa.
El convoy se detuvo a cierta distancia.
No frente a la entrada.
Los motores se apagaron uno a uno.
El mundo quedó en calma.
Xander no bajó de inmediato.
Sus ojos estaban fijos en la casa.
—¿Confirmación? —preguntó, sin mirar a nadie.
Raúl dudó apenas.
—La información es sólida —respondió—. Todo apunta a que está ahi y esta sola.
Xander abrió la puerta.
El aire nocturno lo envolvió.
Caminó uno