El bar estaba casi vacío, las luces bajas.
Música apenas perceptible.
El tipo de lugar donde nadie preguntaba y nadie miraba demasiado.
Xander estaba solo, con una copa en la mano.
¿ Era la tercera o la cuarta?, no lo sabía, ni le importaba.
Miraba el líquido ámbar como si pudiera encontrar algo ahí.
Una respuesta o al menos silencio.
Pero no lo había, porque su cabeza no se detenía.
Elena.
Su voz, sus manos.
Apretó la mandíbula y bebió. Esperando poder apagar eso que sentia pero no funcionó.
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