La sala estaba en silencio.
Muy distinta al ruido que había dominado los últimos días.
Elena sostenía la taza de café entre las manos, pero no bebía.
La miraba.
Perdida en pensamientos que no terminaban de ordenarse.
Frente a ella, Yannis la observaba en silencio.
Esperando, sin presionarla.
—Me llamó —dijo finalmente Elena, sin levantar la vista—. Dice que tuvo un infarto.
Yannis no reaccionó de inmediato.
Solo asintió levemente.
—Sí.
Ella alzó la mirada.
—¿Lo sabías?
—Se lo había comentado a