Durante dias Yannis trabajo en el expediente que presentaria para dar marcha atras con eñ contrato que Elena había firmado con su padre y pider recuperar su dinero.
Tres días después, un automóvil oscuro se detuvo frente a la casa. Del vehículo descendió Yannis Petrusky, traje impecable, expresión severa.
Georgios lo recibió con falsa cortesía.
Hablaron en el despacho, puerta cerrada.
La conversación fue breve.
—El contrato que hizo firmar a su hija es jurídicamente impugnable —dijo Yannis con