Elena nego con la cabeza.—No se tu dímelo Xander, tu eres el rey de las mentiras. El ladrón juzga a todos de acuerdo a su condición
Xander se quedó completamente quieto.
La frase no solo lo golpeó, lo atravesó.
Sus ojos se endurecieron.
—Ten cuidado con lo que dices.
Elena no retrocedió.
—¿O qué? —replicó, sosteniéndole la mirada—. ¿También vas a controlar lo que pienso?
El silencio se volvió denso.
Peligroso.
—Tu no entiendes—dijo él, más bajo—.
Elena soltó una risa amarga.
—No, cla