Mundo ficciónIniciar sesiónUna vez más acepté que no sentía nada por Mariana. Aun sabiendo que me engañaba a mí mismo. Parte de lo que decía Sebastián era verdad, jamás le dije mis sentimientos, pero es que, a decir verdad, aún no estaba seguro de ellos. La nota que había dejado Ana, había sido como mi maldición y me seguirá por siempre por haberla puesto en tal peligro.
A pesar de no quererlo aceptar, Sebastián






