31. La trasformación de un vampiro
Después de llorar solo un poco me separé de Dan, él me regaló una sonrisa que sin duda me hizo sentir mucho mejor, me sentía liberada, fue bueno contarle a alguien ese secreto que mantenía oculto bajo las mangas de mi ropa, fue como quitarme un pequeño peso que estaba sobre mis hombros, ambos nos sentamos en silencio en la escalera que daba a mi habitación, observamos el lago, el sol se ocultaba poco a poco.
— Sé que quizás no quieres hablar de ese tema, pero déjame decirte que te admiró mucho,