184. Mi sol de medianoche
Rexon.
Una semana y media después.
Al principio tenía mis dudas, no estaba tan seguro que una manera de mejorar fuera contarle a un completo extraño mis problemas, si no me atrevía hacerlo con mis seres cercanos, no entendía como era que un hombre desconocido (y humano) pudiera ayudarme; me tocó tragarme mis palabras. Los primeros dos días fueron una prueba, en donde el hombre me analizó a profundidad, incluso temía abrir la boca para decir cualquier cosa, parecía estar evaluando todo de mí,