Claus estaba en la empresa, ocupado con asuntos muy urgentes, pero aun así llegó lo más rápido posible.
Mas cuando llegó, se enteró de las malvadas acciones de Abelardo en la antigua mansión.
Al darse cuenta de lo inapropiado que había sido Abelardo, Claus se enfureció aún más: —¿Hizo esto solamente para provocarme? ¿No ha aprendido aun la lección?
La prisión de los dos ancianos debería haberle mostrado a Abelardo que Claus no era alguien fácil de intimidar.
Si no aprenden a comportarse, Cla