Al regresar a casa, Jairo y Ken entraron a la biblioteca y cerraron la puerta con firmeza, sin permitir que nadie más entrara y los interrumpiera. Dentro de la biblioteca, Jairo caminaba ansiosamente de un lado a otro, revelando su gran inquietud.
Jairo murmuraba: —Estamos realmente en un verdadero aprieto, Claus y Rosalía ya lo saben.
Ken intentó calmarlo: —Jairo, trata de mantener la calma.
Jairo estaba furioso en ese momento y, la palabra de cualquier persona podría desencadenar su ira.
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