Después de desayunar, era hora de ir al zoológico. Se dirigieron a la fila de boletos justo a tiempo.
Preocupado de que Estrella pudiera tener hambre, Claus compró algunas de sus golosinas favoritas y las llevaba muy cuidadosamente en sus manos.
Estrella observó con precaución la gran bolsa que él llevaba y notó las miradas curiosas de algunas personas cercanas. Jaló de la manga de Claus y le dijo: —Claus, ¿no crees que compraste demasiado?
—No es bastante en realidad, si no puedes comerlo to