Rosalía se quedó estupefacta.
—¿Cómo? —preguntó mirando a Claus.
Claus había pedido venir a la reunión, pero ahora él quería marcharse antes de la mitad de la misma. Rosalía temía que fuera porque no se encontraba bien. Además, era la primera vez que Claus pedía algo así.
Rosalía parecía vagamente preocupada y Claus no respondió. En cambio, Jonathan, que estaba sentado en el asiento del medio, se echó a reír.
—Mi primo nunca ha estado expuesto a los negocios de la empresa, así que es obvio que