—Es muy razonable que haya esperado a los mayores; no tengo ninguna queja al respecto. Después de todo, fue un inconveniente y ustedes tampoco pudieron controlarlo, ¿verdad? —dijo Claus con una sonrisa cortés que en realidad era irónica.
Andrés y Andrían se miraron mutuamente, sorprendidos por la “cortesía” de Claus. Era la primera vez que lo veían actuar de esa manera. ¿Acaso realmente estaba dispuesto a cambiar su actitud?
Pensando en ello, se sentaron el sofá y empezaron a disfrutar del té qu