Caín pasó dos días enteros de juerga y desenfreno en antros de toda clase. Ese día, ya estaba completamente borracho y sus amigos lo llevaron de regreso a su casa. Sin embargo, al llegar, se encontraron con Andrían, quien lo estaba esperando en la sala de estar.
Caín creía que era una ilusión causada por el efecto del alcohol y murmuró:
—¿Abuelo? No eres mi abuelo. Mi abuelo no estaría aquí.
Al escuchar esas palabras, el rostro de Andrían se tornó sombrío inmediatamente.
Los amigos de Caín toda