Cuando entregaron los libros de contabilidad, ya habían hecho los preparativos necesarios.
Los demás también expresaron su apoyo.
Algunos de ellos, con los documentos en sus manos, se levantaron y dijeron:
—Presidenta, sus palabras no son razonables. Después de todo, nosotros hemos también contribuido al desarrollo de la empresa durante todos estos años. Nos entristece su postura tan autoritaria. Además, la salud de Claus tampoco está muy bien, ¿cómo podrá soportar tanta carga de trabajo?
—Él ti