Esa noche, Estrella terminó de cenar y se dispuso a limpiar el cuerpo de Claus con una toalla. Ahora ya no sentía vergüenza, ya que lo veía como uno de sus pacientes. Como doctora, había visto muchos cuerpos y no era una persona fácil de avergonzarse.
En ese momento, Javier recibió una llamada de uno de sus subordinados. Resultó que uno de los capturados en el club conocía una de las sedes y, además, otros subordinados que investigaban por otros canales habían encontrado otra sede más. Estas se