Después de estas palabras, Estrella sintió que ya no había necesidad de quedarse. Recogió su mochila y se dispuso a volver. Pensó que había dicho lo suficiente, y si Fátima tenía un poco de respeto por ella y por sí misma, no volvería a molestarla.
Fátima vio el movimiento de Estrella. Dio un paso rápido y tomó su mano suplicando:
—Estrella, ahora tienes poder. Mamá te necesita. Ayúdame esta vez por el bien de tu abuela. Necesito ganarme un lugar en la familia Castro.
Estrella miró a Fátima, ¿y