Al ver que Rosalía no decía nada, Zared frunció el ceño y le preguntó:
—Mire... ¿qué opina usted sobre la recuperación del título?
Bastaba con que la familia Burgos diera un pisotón, la Ciudad Norte temblaría. Todo el mundo reverenciaba a esta familia. Si no fuera porque no le quedaba otro remedio, Zared no habría acudido a Rosalía con una actitud tan humilde.
Rosalía tomó un sorbo de té que le ofreció Yune y dijo:
—Esto no es totalmente imposible. Después de todo, Luna es joven. Si deja de est