Estrella no prestó más atención a la mente sucia de esa familia, entró en la habitación y cerró la puerta con llave. Luego abrió la maleta, sacó de ella la cámara estenopeica y la mini grabadora, buscó un rincón escondido, instaló la cámara, y la grabadora al otro lado.
Al llegar a un sitio tan extraño como este, con otras dos personas, que eran muy desagradable, intentando tenderle una trampa, Estrella tuvo que andarse con más precaución y prudencia. Aunque la familia Sánchez ya no era una amen