Ante la noticia, Yune sintió cómo su cuerpo se desestabilizaba y dio un paso hacía atrás.
Estrella reaccionó rápidamente y se apresuró a sostener a Yune antes de que se cayera.
—Tía, ten cuidado.
Yune parecía un poco aturdida, pero al escuchar la voz de Estrella, recobró algo de claridad. Se levantó con la ayuda de la mano de Estrella.
—Gracias, Estrella.
—No fue nada —Estrella aprovechó para soltar su mano.
Claus también lucía pálido. Durante todos esos años, había buscado por todo el mundo