Las acciones estaban rubricadas a nombre de los Segundos y Terceros Tíos abuelos. Rosalía observó que las acciones que poseían eran casi tan grandes como las de la primera casa. Temía que estas acciones habiesen sido adquiridas en secreto por la segunda y la tercera casa sin su conocimiento, ya que llevaba mucho tiempo sumando estas acciones dispersas.
Evidentemente, la segunda y la tercera casa llevaban mucho tiempo preparándose para esta junta de accionistas. No se sabía cuánto habían planead